115 Aniversario de Amelia Earhart




Sólo el que sabe es libre y más libre el que más sabe. No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas

Gregorio Marañón

La pasión era León

León

Pasión muda
fuerte y profunda
que palpita
con orgullo de origen
en estado virgen.

Pasión sólida
como las piedras de la catedral,
nunca efímera como la nieve del frío invernal,
siempre compañera
por calles y callejas
del húmedo, o del cualquier otro lugar.

Pasión única
se esconde en los adentros
de la intimidad,
y reluce en las vidrieras
engarzadas de años y con acumulo de belleza ancestral.

Pasión apasionada
que duerme tranquila
se esconde o emerge.
Los extraños no la imaginan
porque el leonés
no grita,
él trabaja, hace, sigue...
y aunque ondea pendones
no presume, sólo es.
El leonés tiene dentro
sangre, vida, raíces, sueños,
los talla día a día,
los bruñe, los dibuja
pero nunca los deja
hasta que los cumple.

La paz


Paz


La paz es una conquista
se pierde,
se guarda;
te envuelve,
te cuida,
se tiene,
se da.
Es una gran amatista.

Es verso, y es prosa
es madre y hermana;
riqueza de quilates,
y mezla de alquimista;
poderoso equilibrio
de razones provista
en la cuerda floja de las elecciones.

Espejismo de algunos
sueño de todos
compañera de viaje
¿de qué estás provista?
Unos la nombran,
otros la piden;
tenerla es una conquista
¿quien conoce la ruta de su manantial?
¿que nombre se escribe en el gps
de la libertad?

Cuando la vida se encarga...









Cuando la vida se encarga de imprevistos
y amanece sorprendiendo nuevos retos,
el laberinto del cada día parece inédito.

Hay que blindar la cabeza
de enmadejados pensamientos,
no es fácil mantenerse en el rail correcto,
pero eso nos condecora como honestos.

Serena la mirada,
y las profundidades del adentro,
hay que jugar cada día
como si fuera el primero.


¿Desconcierto?

pistola

Llegó sonriendo.
En sus ojos brillaba una cercana emoción, la idea llenaba de coraje el instante.
Intercambiaron una complaciente sonrisa, que se cerró con un apasionado y maravilloso beso.
Nadie podía presentir que en ese instante preciso y calculado, 
él apretaría un gatillo de una sofisticada y elegante pistola.

El miedo




Si el miedo es ignorancia
y la oscuridad penetra
dentro de la inconsciencia,
el interior se colma
de grandes sombras siniestras.

Si el miedo es duda
y los interrogantes se multiplican
si es difícil encontrar respuestas,
la inteligencia queda desnuda
y su función es estática.

Si el miedo es un gigante
y el pulso se oye por fuera,
si cada instante
es una quimera,
el cuerpo se estremece
y el alma padece.

El miedo se supera
si la razón analiza,
y busca al que diviniza
entonces tiene respuestas,
aunque no sean directas;
de nuevo vuelve la calma
y se serena el alma.