Cuando tu quieres trabajar


trabajo


Cuando tu quieres trabajar,
no importa que las ganas se estén yendo
por la puerta de atrás.
Se frenarán,
si al mirar donde estás
te encuentran concentrado
junto al pesado lastre
de poner voluntad.

Cuando tu quieres trabajar,
no interesa lo que ocurre
lejos, cerca o más acá;
tampoco si tienes delante
un montón de papeles
o de leña para cargar,
si el que está al lado
es amable o es patán,
si hace frío o corre un vendaval,
si eres fijo o estás a tiempo parcial,
lo que importa es tu decisión
de trabajar sin ser holgazán.

Cuando tu quieres trabajar,
la gente lo sabe,
conoce tu moral,
tus hábitos
y tus resultados.
Eres un hombre
que cultiva su dignidad.

Escaparates en Bélgica

Casitas, Brujas
Detalles escaparate, Brujas
Patito, Tongres
Ranas, Tongres
Oso, cerditos, Tongres
Perros, Tongres
Detalles tienda, Brujas
Oveja blanca, Bélgica
Médicos, Brujas
Oveja negra, Bélgica
Cerveza, Brujas
Peculiar rebaño, Bélgica
Encajes, Brujas
Rebaño de chocolate, Brujas
Oveja y conejo, Brujas
Cervezas, Brujas
Fresas de Godiva, Brujas
Apetecibles fresas, Brujas
Huevos de Pascua, Brujas
Bombones, Brujas
Conejitos, Brujas
Huevos de Pascua, Gante
Gominolas, Brujas
Cup cakes, Brujas
Bélgica, un álbum en Flickr.
 
Vuelvo a colgar esta maravillosa selección de fotos. Flick ha cambiado y he tenido que rehacer algunas cosillas. Como en su día se llevaron muchos piropos no quiero que falten en el blog.

Sagrada Familia

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Sagrada Familia, un álbum en Flickr. Barcelona

Toda obra de arte debe ser seductora y si por ser demasiado original se pierde la cualidad de la seducción, ya no hay obra de arte.

Antoni Gaudí

La biblioteca de mis amigos

La biblioteca de mis amigos


Hay libros que son amigos
y hay amigos que son como libros.
La biblioteca de mis amigos
es difícil de clasificar,
todos tienen algo en común,
han atravesado mi intimidad.

Los hay ligeros y profundos,
cada palabra es una verdad;
otros desgastados por el gusto de conversar
y estar juntos,
te enseñan que cada encuentro,
da a la amistad profundidad.

Los hay novela de aventuras,
quizá poco cuerdos con sus locuras,
pero compartirlas
aporta a tu vida unos gramos de temeridad,
tan necesarios cuando la rutina
nos quiere ahogar de cotidianeidad.

Y aquellos... libros de poesía...
encuadernados con elegancia,
con canto de oro,
con sabiduría escondida,
hablando sencillamente,
con frases que no saben que son elocuentes,
siempre dejan fragancias dentro de la mente.

Los hay olvidados,
que sólo son recuerdo,
¿por qué siguen en la biblioteca de mis amigos,
y tienen su estante sagrado,
del que nunca vuelven a salir?
nadie los abre
es como un acuerdo,
están ahí,
tuvieron su momento,
aquel instante los colocó allí,
pertenecen al bagaje
que nos acompaña en la vida,
se clasifican por edades
y aportan al libro cualidades:
infantil, juvenil...

Amigos nuevos,
con portada de novedad
¿qué habrá detrás?
tantean tu yo,
mientras tu exploras su tu.
Sólo el tiempo sabrá
el tamaño de sus confidencias
y si se quedarán
formando parte de la biblioteca.

Amigos enigmáticos y
amigos tranquilos.
Amigos tristes ó
amigos diferentes...
¡Amigos al fin!
que es como decir
tener con quien compartir,
hablar sin tener que acertar
sin que haga falta dar
razones o sinrazones,
y si se quieren mostrar
nunca se va a estropear
la verdadera amistad.

En la biblioteca de mis amigos
sigue habiendo estantes vacíos,
dispuestos a llenarse
con gente que ahora son desconocidos.

Carta a Beatriz



Querida Beatriz


Querida Beatriz o cualquiera que sea tu nombre:
Hace unos días todos los medios hablaban de ti y hoy son pocos los que te recuerdan. Has sido realmente mediática y me gustaría que volvieras a serlo. Me quiero meter en tu piel y supongo tus dudas, tus miedos... antes de dar a luz, con tanta gente opinando de ti en el mundo entero. ¿Tendrán razón? ¿estará en peligro mi vida si sigo hasta el final? ¿Será cierto que es un bebé lo que espero? ¿Morirá pronto o nacerá muerto, informe...?

Leo hoy: "la ministra relató que fue "muy impresionante" el momento en que "Beatriz" y su madre, por insistencia de esta última, vieron a la bebé, pese a que la joven dijo desde un principio que no quería hacerlo". Seguramente te sentías madre y quisiste ver a ese hijo, que viviría sólo cinco horas. Su intensa vida, concentrada en 300 minutos, mereció ser vivida por ambos. Podrás recordar su mirada y sus gestos, y estoy segura, habrás sentido la pena de su partida.

Si el bebé pudiese hablarte Beatriz te daría las gracias por haber protegido su dignidad. He podido morir como un humano, lo que mi propia enfermedad me ha dejado. No he sufrido, mi muerte ha sido serena. Y tu Beatriz ahora podrás llorar mi ausencia. Tendrás un duelo, pero sin dudas. Mi presencia te las ha resuelto.

El cuento inventado

El cuento inventado


Recuerdo tu cara infantil
pidiéndome el cuento.
Una vez te lo conté
desde el principio hasta el fin.
No sabía
que con él,
te había llevado de la mano,
y habíamos entrado juntas,
por la puerta de la fantasía.

Era un cuento repentino,
improvisado...
tu no sabías,
que en ese momento,
lo creaba mi imaginación.

Yo explicaba y detallaba,
sorprendiéndome del resultado.
El argumento se extendía
y con la gotita de agua
nos metimos en manantiales,
fuimos agua de charco,
y mezcladas con la lluvia,
salpicamos muchos cristales.

Y a la vez, aquel puré de verdura,
iba entrando sin enterarte,
sin protestas y con preguntas
¿y que pasó luego?
¿y la gotita...?

Pero no sabía...
que aquella cabecita
contenía una memoria gigante,
ni que te enamoraste del cuento,
y que me lo volverías a pedir,
una, y veces más de mil.
Y otras tantas, cuando lo iniciaba
me dirías: ¡que no, que no es así!
Te pedía, entonces
que tu me lo contaras...
y yo,
intentaba retenerlo,
para no fallarte la siguiente vez.

No supiste hasta que fuiste mayor,
el origen de mis fallos,
era un cuento inventado,
aquel que te había flechado.

A mi hermana la pequeña